El pasado 09 de noviembre a las 22:00hs aproximadamente una de las líneas que provee energía desde Itaipú para la región de Sao Paulo sufrió un daño causando un apagón general por más de media hora a mas de 35 millones de personas afectando a ciudades como Sao Paulo, Minas Gerais , Rio de Janeiro y toda la Región del Paraguay.
Las causas aun son desconocidas, hoy se hablaba de la posibilidad de que haya sido un rayo pero expertos mantienen de la imposibilidad de que un daño de tal magnitud suceda a causa de un simple rayo o de condiciones atmosféricas.
Podemos pasarnos días tratando de descifrar la causa del apagón y la importancia que tiene para que los técnicos no vuelvan a cometer el mismo error, en caso de que hubiese sido humano. Pero analizarlo desde otra perspectiva es aquí lo fundamental: por un lado entender la importancia que tiene la represa hidroeléctrica Itaipú en el funcionamiento del grueso de la industria brasilera, así como proveer a todo un país energía eléctrica. Y por otro lado, la necesidad urgente de repensar, no solo el tratado que lo logrado hasta el momento es de suma importancia para el país sino también repensar la manera en la que las relaciones bilaterales entre Paraguay y Brasil necesitan una mirada diferente.
Vemos que en Brasil, el problema del apagón se ha tomado como una cuestión de estado en donde opositores y oficialistas están planteando como problema de gravedad, es importante aclarar, que están en momentos electorales por lo tanto este problema, que si tiene un carácter político, esta siendo un poco exagerado.
Paraguay lo ha tomado como un simple apagón, algo desapercibido y constante en momentos de altas temperaturas pero no lo ha tomado como una oportunidad para demostrar que es necesario que nuestras relaciones vayan modificándose hacia un uso eléctrico cada vez más equitativo y un respeto hacia la soberanía de cada país.
En este sentido, la relación debe encararse no desde la soberanía energética sino desde una integración energética en donde los valores nacionalistas deben dejarse a un lado y, desde una manera equitativa, integrar los países de la región y especial Paraguay y Brasil en base a una utilización racional de la energía.
Repensar una nueva integración supone repensar una estrategia de expansión y control de los polígonos industriales de las grandes urbes brasileñas hacia aquellas ciudades fronterizas con el Paraguay lo cual descongestionaría estas grandes urbes y a la vez impulsaría un mayor desarrollo del sector industrial paraguayo y a la vez exigiría la formalización del comercio fronterizo lo cual sería un gran aporte a la modernización de nuestra economía fronteriza y en especial de la triple frontera.
Es cierto que comentar todas estas ideas puede ser muy fácil pero la voluntad política por ambos países a llevar adelante una integración regional basada en una integración energética, por un lado puede generar grandes cambios en nuestro país. Descongestionar grandes polígonos industriales hará que exista una mejor utilización de los recursos hidroeléctricos de la Binacional.
Por lo tanto, Paraguay asi como Brasil debería asumir como un problema político que exista un apagon por causas cometidas en el país vecino y asumir que una modernización de nuestro sistema eléctrico es urgente pero que también urge la necesidad de modificar nuestra visión de la problemática generada a partir de un acuerdo injusto. Dejar de verlo como una causa nacional, como un problema de soberanía sino como una búsqueda de una solución en donde planteemos visiones de carácter integrador.











